El escenario coyuntural plantea conciliar la sustentabilidad económica y ambiental promoviendo la producción de portadores energéticos a partir de fuentes renovables como sustitutos del petróleo, carbón y gas natural.
La demanda energética nacional crece a tasas superiores a las del PIB. Las restricciones a los envíos de gas natural desde Argentina llevan al uso de combustibles alternativos más caros y contaminantes.
Ante la grave crisis energética, el país requiere diversificar su matriz energética reduciendo su dependencia externa, sin deteriorar el medioambiente y sin ocasionar perjuicios sociales.
El Gobierno impulsa una política de desarrollo energético ambientalmente sustentable, apoyando la introducción de energías limpias y renovables como una manera de contrarrestar las consecuencias del fenómeno Cambio Climático debido al aumento en las concentraciones de gases de efecto invernadero tales como el dióxido de carbono y el metano.
Los Gobiernos de Chile y Alemania han venido implementando líneas de cooperación técnicas y financieras en el ámbito de las energías renovables no convencionales (ERNC), con el objeto de eliminar las barreras que limitan su desarrollo. Invitado por el gobierno alemán, Chile participa como miembro fundador de la nueva Agencia Internacional de Energía Renovable.
El aprovechamiento energético de la biomasa ofrece interesantes oportunidades para el desarrollo de la industria de Biometano, el cual surge como un candidato más - entre otros biocombustibles - para responder al cambio conveniente e inaplazable que significa la transformación del modelo energético.
Entre algunos de los resultados esperados se destaca: valorización económica de los residuos, solución al impacto ambiental que ocasionan, contribución a la seguridad energética del país, desarrollo de una industria local con interesantes proyecciones.
Pese a la gran importancia y trascendencia que tiene el biometano como contribución al fortalecimiento de la competitividad del país, la industria de biometano no existe aún en Chile, pero las experiencias exitosas en países como Alemania, Austria, Suiza y Suecia han despertado el interés local por considerarlas como referentes ejemplares para llevar a cabo la transferencia tecnológica y desarrollar innovaciones en Chile.
